Faith, Technology, and the Common Good

Our former director Fr. Christian Sáenz SJ who is now a history professor at the Gregorian University in Rome was our speaker at the Acu business lunch. He spoke to us about Magnifica Humanitas, Pope Leo XIV’s new encyclical on AI and human dignity. His focus: new technologies have to serve the common good, not just the interests of wealthier countries and the companies that build them. If access to these tools isn’t shared broadly, they end up widening the gap instead of closing it.

As a historian, F. Christian spoke about technologies that have had broad societal impact in the past.  He mentioned railroads and air travel which governments eventually regulated. 

For the professionals in attendance across tech, finance, law, and medicine it was a good reminder that our faith shouldn’t sit on the sidelines of our work; our Catholic faith must inform the tools we build and drive the decisions we make.
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Nuestro exdirector, el P. Christian Sáenz, S.J., actualmente profesor de Historia en la Universidad Gregoriana de Roma, fue el conferencista invitado en nuestro Almuerzo Empresarial de la ACU. Su charla giró en torno a Magnifica Humanitas, la nueva encíclica del Papa León XIV sobre la inteligencia artificial y la dignidad humana.

El eje central de su presentación fue que las nuevas tecnologías deben estar al servicio del bien común y no únicamente de los intereses de los países más ricos o de las empresas que las desarrollan. Señaló que, si el acceso a estas herramientas no se comparte de manera amplia y equitativa, en lugar de reducir las desigualdades, terminarán ampliándolas.

Como historiador, el P. Christian hizo referencia a otras tecnologías que, en distintas épocas, transformaron profundamente la sociedad. Mencionó, por ejemplo, el ferrocarril y el transporte aéreo, sectores que con el tiempo fueron regulados por los gobiernos para proteger el bien común.

Para los profesionales presentes —provenientes de los campos de la tecnología, las finanzas, el derecho y la medicina— fue un valioso recordatorio de que nuestra fe no debe permanecer al margen de nuestra labor profesional. Por el contrario, nuestra fe católica debe iluminar las herramientas que desarrollamos y orientar las decisiones que tomamos cada día.

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